GROWTH MANAGEMENT Y EL NUEVO PARADIGMA

GROWTH MANAGEMENT Y EL NUEVO PARADIGMA

EL NUEVO PARADIGMA

Ignacio Bernabé, Presidente de TALENT Great Team y del IVAFE, creador del Growth Management y padre del Capital-Humanismo, una de las voces más autorizadas a nivel internacional en la gestión y el desarrollo estratégico del talento, hace referencia en uno de sus artículos a lo que él llama “el viejo paradigma” y comienza mencionando a uno de los primeros términos que de algún modo definieron formalmente a las personas en las organizaciones; “recurso”.

Un término que se ha utilizado por largo tiempo en las empresa, haciendo entender a los trabajadores como una especie de “medios a su servicio” o como “piezas de quitar o poner en una cadena de montaje”. Aún hoy vemos en demasiadas compañías como se hace referencia a sus profesionales utilizando el concepto “Recursos Humanos”.

De igual modo observamos como otras se refieren a los trabajadores mediante el término “Capital Humano”, que como hace mención Bernabé, es un término que tampoco lo satisface, dado “que se refiere a un hipotético factor de producción dependiente no sólo de la cantidad, sino también de la calidad de la formación y productividad de las personas involucradas en un proceso productivo, y por tanto incide una vez más en estos como un elemento más de producción, que carece de talento, necesidades, sentimientos, capacidad de decisión… De nuevo “algo” en lugar de “alguien”.

Luego de analizar e investigar sobre los diferentes términos a los que se referencia en relación a los profesionales de las empresas, el profesor Bernabé, menciona que el único término que hace honor a la dignidad y al talento humano, es el de “personas”.

Y acota en su artículo: “Los profesionales de la empresa no son bajo ningún concepto un recurso, ni son parte del capital de la empresa, son ante todo seres humanos con todo lo que ello significa, y en la medida en que los Directores de Personas y sus empresas, más allá de dirigirlos, sean capaces de relacionarse eficaz y humanamente con ellos, tendrán más oportunidades que sus competidores para poner en valor y desarrollar todo ese talento oculto que se encuentra latente en el interior de cada uno. Por tanto, no pensemos en la persona como algo fácilmente sustituible, sino como alguien que es en sí mismo, como una oportunidad. Un ser único con capacidades y motivaciones, con necesidades, sentimientos y actitudes, con el que podemos relacionarnos adecuadamente, para alcanzar juntos, mediante un compromiso mutuo, las metas que nos proponemos”.

Y desde esta reflexión, magistralmente define: “el profesional de la empresa es una persona única e irrepetible, capaz de poner al servicio de la estrategia de la empresa, todo su talento, capacitación, recursos, motivación y compromiso, para conseguir resultados extraordinarios”, aportación que con una gran carga de profundidad, debe llevarnos a gestionar y desarrollar el talento de las personas desde una perspectiva nueva; desde un nuevo paradigma.

Para entender esta nueva y más completa visión, debemos partir entendiendo que las organizaciones deben ser un espacio de crecimiento, no solo para la organización sino para las personas que la conforman, según la visión propuesta desde el Growth Management, su modelo de éxito internacional que ya se postula como la nueva forma de “hacer empresa”, el nuevo Management.

Este nuevo paradigma se enfoca a un cambio de pensamiento, donde la competitividad empresarial no se orienta desde una meta a alcanzar en sí mismo, sino en el camino que se transita para alcanzarla, es decir, en los valores, en las actitudes, en la cultura, en el modo en el que aprendemos de los errores y valoramos los aportes, en cómo somos capaces de pararnos a pensar para encontrar o crear nuevas oportunidades…, lo que paradójicamente nos reportará resultados mayores que el tradicional enfoque a objetivos. Este enfoque además crea la oportunidad de que personas y organizaciones crezcan juntos, creando un valor superior para todos.

Pero, para lograr desarrollar este cambio de paradigma, debemos comenzar por cambiar nuestro paradigma personal, fundado en creencias sociales desarrolladas por una sociedad tremendamente contagiada por el Capitalismo.

Creencias materialistas en donde se vale por lo que se tiene, creencias sobre el modo en el que encontrar la felicidad… Tenemos que darnos, como explica Bernabé, la oportunidad de autodescubrirnos cada día para decidir y actuar desde la plena conciencia y desde la plena libertad. Y de este modo encontrar el valor excepcional que reside dentro de cada uno de nosotros.

Preguntémonos como apunta este pensador de referencia ¿quién soy realmente?, ¿cuál es mi esencia?, ¿qué capacidades tengo?, ¿cómo voy a desarrollarlas y a ponerlas en valor?,  ¿con qué sentido?, ¿cómo voy a servir a los demás desde mis virtudes?. Las respuestas a estas preguntas nos darán la oportunidad de comenzar a trazar nuestro rumbo; a ocuparme primero de mí y luego así ayudar a generar cambio en otras personas y organizaciones.

Una vez generamos el cambio en lo personal, aquellos que lideramos equipos en las organizaciones debemos comenzar a trabajar en el cambio en lo organizacional. Debemos transitar desde una organización Capitalista a una Capital-Humanista, y lograr la competitividad y sostenibilidad, brindando un equilibrio en la generación de valor empresarial y social.

Ignacio Bernabé nos insta a tomar conciencia del valor del ser humano por el simple hecho serlo, y de la sinergia que este es capaz de crear cuando es capaz de conformar un auténtico equipo.

Los líderes tenemos que ser un espejo para nuestro equipo de trabajo, y eso conlleva como él explica: “levantar la mano y decir yo”. Yo estoy, yo ayudo, yo me comprometo, yo asumo el error, yo me equivoque, yo lo hago… Este debe ser nuestro compromiso con las “personas”, la base para que el cambio de paradigma sea una realidad en todas las empresas.

Mabel Domínguez

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Mabel Domínguez

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